Please, please, please…
sé que no es forma de comenzar un poema (y, a decir verdad, dudo mucho que esto sea un poema), pero te extraño tanto… creo que podría escribir un libro al respecto. pero estoy harto de escribir de la ausencia. y cuando digo la ausencia me refiero a tu lejanía y a nada más. creo que te lo dije antes, y si no, te lo digo ahora: hace un tiempo comprendí que nada me ha hecho falta en la vida excepto tú, que todo lo demás que me ha sido negado no tiene importancia alguna, que tú has sido mi única verdadera carencia. afortunadamente, también comprendí que mi sensación de orfandad (ese espejismo de terror con el que crecí) murió aquel 8 de mayo de 2009. desde entonces sé que no estoy solo en el mundo, que nunca lo estuve, que una criatura que es pura luz siempre estuvo esperando por mí. pero es difícil, ¿sabes? tenerte pero saberte tan lejos. es difícil incluso ahora que falta tan poco… ay, cómo te extraño, mi niñita… anoche escuchaba Please, Please, Please, Let Me Get What I Want, de The Smiths, y te juro que podría haber escrito los libros de toda una vida. pero estoy harto de escribir de la ausencia. y la canción se me escurrió por la frontera entre el cuerpo y el alma mientras la cantaba con la voz hecha una hebra a punto de cortarse. luego, busqué en Youtube un video del tema y lo publiqué en Facebook. en el video aparece Antoine Doinel en la secuencia final de Les Quatre Cents Coups, de François Truffaut, corriendo por el bosque hacia la playa o dibujando y escribiendo con los pies un mapa y un destino. por un momento imaginé que yo era Antoine, pero que no corría sino volaba (en realidad, lo que Antoine hace es mucho más que correr; él también vuela) y que mi destino no era la playa sino tú. es una película hermosa y yo quiero llorar. hay tanta belleza en el mundo y yo quisiera contenerla toda en mi corazón y estallar en mil pedazos. pero no puedo, pero no puedo… la belleza se me escapa y yo me siento tan pequeño. te amo, mi niñitaflor… abrázame y no me sueltes nunca, ¿ya? estoy a punto de llegar. no sé por qué te escribo todas estas cosas. perdóname si te parezco melancólico. quizás sea el clima. por las cortinas alcanzo a ver que el cielo está nublado. me asomo por la ventana para salir de dudas: sí, el cielo está nublado y el día está triste. pero ya saldrá el sol, supongo, casi siempre lo hace. de lo que estoy seguro es de que habrá un sol inmenso (con rayos rojos, muy rojos, como cabellos de flor delirante) cuando emprenda el vuelo. faltan 11 días y esto definitivamente no es un poema (:.
10 junio 2011 a 14:28
Me gusto mucho !!!