Sueño para después de la pesadilla

en mayo del 2011, como en el último otoño
antes del fin del mundo en una antigua película futurista,
viajarás montada en el fuselaje
de un avión estrellado de vuelta en los cielos.
sin muchas comodidades, es cierto,
pero con un cuello al cual asirte muy fuerte cuando las nubes,
hinchadas mórbidamente de agua muerta,
se tornen negras y el viento ruja como el diablo.
pero estarás bien, no correrás peligro, lo prometo.
no temas de la bandada de besos
que asolará cruelmente el rojo de tu boca
durante la noche de los cuerpos celestes.

temerosa acaso de ser la verdadera protagonista
de aquella película jamás filmada
pero tan recurrente en mis pesadillas,
cerrarás los ojos para no ver, allá abajo,
la ciudad enferma y su ejército de bacterias asesinas.
pero, descuida, lo que ves no reviste peligro alguno, te diré.
esta ciudad, que bien podría ser Santiago,
Arica o cualquier pueblo ignorado por la cartografía,
tiene la enfermedad en el corazón,
pues su corazón es la enfermedad, no sé si me explico,
y esas bacterias es la sangre que bulle.
pero como ves, nosotros ya no somos de allí.

luego, quizás a la mañana siguiente
–porque de un día para otro la vida parecerá repleta
de momentos así–, la piel de tu cuerpo y mi idea de tu piel
sentirán al mismo tiempo el roce de un pajarito
sobrevolando la superficie
del territorio de mi pequeño país en flor.
y dirás, mientras te escurres por el fuselaje
como la Amélie que siempre soñé
cuando escuchaba esa música triste para ser feliz:
dame la mano y volemos juntos.
te cuento que al otro lado del sol no hay pena ni dolor,
al otro lado del sol todo resplandece.
desde acá puedo verlo…

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2 comentarios hacia “Sueño para después de la pesadilla”

  1. y qué nos importará el resto de la ciudad si para mayo estaremos en Tar…:)

  2. Tito Manfred Dijo:

    así es, mi vida, para mayo ya estaremos en la ciudad de Tar… :) :*
    más allá de ser una reescritura de Rimbaud y de otros pormenores que te comenté el otro día, lo verdaderamente importante es que en este poema hablo de que vamos caminito a Tar, a la tierra prometida de nuestra felicidad. y falta tan poquito para llegar que no me lo creo, jeje.
    aaaaaaahhh, me haces tan feliz…

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